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Reflexiono y Evangelio de Hoy Lunes 11 de Noviembre

Reflexiono y Evangelio de Hoy Lunes 11 de Noviembre

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,1-6):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: “Lo siento”, lo perdonarás.»
Los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.»
El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar.” Y os obedecería.»

Palabra del Señor

¿Cuántas de las cosas que ocurren en el mundo y que escandalizan, lo son porque no corregimos a tiempo? Jesús menciona que los escándalos son inevitables, y es cierto, a cada rato escuchamos de realidades nefastas que escandalizan a los pequeños, que nos dejan ver lo enferma que está la sociedad, enferma que ya se quedó postrada, anestesiada y sin memoria. Que solo reacciona si se extingue una especie pero que no reacciona ante la extinción de los valores, que reacciona si maltratan un animal pero no ante el aborto o la eutanasia. Que estigmatiza y acusa si un cristiano predica su fe “intolerante” pero que llama libertad de expresión cualquier burla a la fe. Y vamos en caída libre al abismo pero no importa porque cada quien va “feliz”.

Y esto lo digo precisamente porque esta sociedad impide que podamos corregir, que podamos hacer ver nuestro mal actuar. Con la frase: no juzgues, que la entendimos mal, dejamos al otro coger el camino equivocado, pero que importa, “es su vida y no me meto”. ¿Pero qué dice Jesús? Si tu hermano peca, ve y repréndelo, y si se arrepiente ve y perdónalo. Vamos por partes.

Si tu hermano peca, ve y repréndelo. Aquí hay encerrada una de las obras de misericordia espiritual: corregir al que se equivoca. Créeme que duele más saber que nadie me dijo que iba por el mal camino, a que me hayan dicho algo que no me gusta que me digan. Jesús nos invita a ayudar a enderezar al hermano que está obrando mal. Ayudarlo para que pueda encaminarse. Ayudarlo implica mostrarle el camino correcto y darle el ejemplo, sino, la intención es humillarlo y mostrarle que soy mejor. Que hay verdades duras, las hay, pero la verdad no se maquilla, el adulterio por ejemplo no se vuelve romántico porque le cambiemos el nombre, ni la injusticia se vuelve justificable diciendo: así es la vida. Es mejor que alguien se moleste contigo por decirle la verdad a que al final se moleste por nunca haberle dicho la verdad. Pero sabed la decir, decirla con caridad y para la conversión del otro.

Es llamativo que Jesús nos pida perdonar a quien nos ofende. Y lo es porque sería obvio que si corrijo a alguien y se da cuenta de su error, es para perdonarle y reconciliarnos. Pero no es obvio, y es aquí donde se descubren las intenciones. Frases como: Yo perdono pero no olvido, yo perdono el día que me la pague, que lo perdone Dios pero yo no, solo demuestra que no hemos entendido nada del Evangelio. El perdón no exime la justicia pero es necesario para sentar sus bases. ¿A quien no estás perdonando hoy? ¿En qué te vence más la soberbia y el rencor que la misericordia? ¿Que duele? Pues es cuando más debes entregar al Señor para que te dé la fuerza. ¿Que no eres capaz? Pide fe.

Es lo último que dice Jesús, pide fe para sostenerte en medio de los escándalos, pídela para corregir, para perdonar y para seguir.

 

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